Historia del alivio del dolor Versión imprimible
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EL DOLOR EN LA ANTIGÜEDAD: MEDICINA BASADA EN HIERBAS
Mesopotamia
Mesopotamia, una zona fértil situada entre los ríos tigris y Eufrates es la llamada “cuna de la civilización”. El hombre, en un principio cazador, luego cazador-recolector, y así sucesivamente cultivador, se comenzó a agrupar en pequeñas poblaciones y aldeas, como Catal Huyuk (10000 a.C) y Jericó (8000 a.C). A continuación aparecieron las primeras ciudades, como Uruk, una de las más antiguas y conocidas ciudades mesopotámicas.
Como sus antepasados, achacaban el dolor y la enfermedad a la acción de los demonios o castigos de los dioses, por lo que existía la creencia de que éstos aparecían a causa de acciones o pecados cometidos por el individuo. La curación entonces pasaba por sacrificios y oraciones, para lo que se acudía a magos y sacerdotes. En esta figura de médico-sacerdote existían diversas especializaciones:
- El “Baru” era el encargado de diagnosticar la causa de la enfermedad
- El “Asu” el curandero
- El “Ashipu” el encargado de los exorcismos.
Sin embargo, éste médico sacerdote era un hombre culto, acostumbrado a la observación atenta, no solo de sus astros, sino también de sus semejantes. A pesar de que continuaran atribuyendo causas sobrenaturales a los padecimientos de los enfermos, tenían un conocimiento extenso de las distintas plantas y sustancias que utilizaban en su práctica. Uno de los más antiguos documentos en los que se registran los efectos anestésicos de algunas sustancias se encuentra en unas tablas de arcilla de la antigua Babilonia que datan del 2250 a.C, encontradas en las ruinas de Nippur. Allí un médico anónimo describe remedios para distintos padecimientos. Un ejemplo es esta anotación sobre cómo aliviar el dolor de estómago:
"Si un hombre tiene el estómago con fuego
Machacarás resina de andropagón
Mostaza y asafétida,
Él lo beberá y curará"
Además enumera multitud de sustancias animales, vegetales y minerales que usaba en la elaboración de remedios caseros, como sal común, leche, piel de serpiente… Muchos de estos ungüentos venían acompañados de una descripción de su fabricación, se solían se pulverizar hasta obtener polvos que solían mezclar con aceite, agua o cerveza, ésta última probablemente por su alto contenido en alcohol que actuaba como agente desinfectante.
“Vierte cerveza fuerte y caliéntala en la lumbre. Mezcla este líquido con aceite de betún de río y házselo beber al enfermo”
”Tamiza y empasta lo que hayas obtenido de la concha de la tortuga , de las yemas de naga y (añade) sal y mostaza .Lava la llaga del enfermo con agua y cerveza. Frota la parte dolorosa con el empaste, después fricciona con aceite vegetal y cúbrela con polvo de abeto”
Tablillas posteriores, como la tablilla de Constantinopla recogen varias plantas medicinales (hasta 250 especies vegetales) y su método curativo es representado por distintos esquemas. Uno de ellos es expuesto en tres columnas: nombre del producto, enfermedad que alivia y forma de aplicación, por ejemplo “raíz de girasol, remedio para el dolor del diente y póngase en el diente”. Además una característica común de estos remedios era que daban una gran importancia al momento concreto en el que se fabricaba y administraba el remedio. La hora más propicia era poco antes de la salida del sol. Algunos de estos principios vegetales que formaban parte de la farmacopea del médico-sacerdote asirio-babilonio era el Cannabis, utilizado por su efecto analgésico, y la amapola descrita con los ideogramas Hul (alegría) y Gil (planta). La planta de la alegría, a la que recurrían en casos de neuralgias y síndromes depresivos.
Egipto
Los egipcios, fueron una civilización avanzada a su época, y gracias a los hallazgos arqueológicos sabemos que conocían el efecto del beleño, el hachís, la lechuga, el moral, la mandrágora…
Aprendían medicina en los templos, estudiando los 32 libros herméticos de Thoth; y tenían algunas nociones anatómicas, gracias a la práctica del embalsamamiento. Desconocían la existencia del sistema nervioso (el cerebro era un órgano que solía extraerse o destruirse durante el proceso de embalsamamiento) y consideraban el corazón como la sede de la conciencia y las sensaciones (entre ellas el dolor).
Uno de los tratados médicos más antiguoses el papiro de Ebers redactado sobre el año 1500, durante el reinado Amenhotep I, de la dinastía XVIII. Escrito en hierático, describe la farmacopea egipcia de la época que ascendía hasta más de 700 sustancias extraídas generalmentre deentre los vegetales. Reúne además 877 apartados que describen diversas enfermedades de varias especialidades.Contiene capítulos sobre la contracepción, gastroenterología y enfermedadesparásitarias, tumores óseos, quemaduras…etc. Destacan los capítulos relacionados con la oftalmología y la odontología,especialidades en las que destacaban los egipcios. Además encontramos descripciones de enfermedades mentales como la demencia o la depresión clínica.
En el papiro de Ebers tambiénse menciona la “papaver somnífera”, de donde se extrae el opio.Otro de los agentes analgésicos mas utilizados era la mandrágora, de lafamilia de las “solanaceas” que tenía acción narcótica parecida a la belladona.Hoy se sabe que estas propiedades son debidas a la escopolamina, un alcaloideque contienen. Acompañada de supersticiones, debido a su forma antropoide, fueusada por egipcios, pero también por griegos y mas tarde por los romanos.
China
En la antigüa china, como en la mayoría de las civilizaciones antiguas, el arte de la medicina se comenzaría a desarrollar en el ámbito sacerdotal, pero pronto se convertiría en autónoma. El uso precoz de la escritura ideográfica permitió la pronta aparición de textos médicos ya en el siglo VI a.C.
Uno de los padres de la medicina oriental fue Hua-Tho (115-205 a.C), comparable en su trascendencia a Hipócrates. Ejerció durante la dinastía Wri, y además de su fama como habilísimo acupunturista logró preparar un sedante compuesto por una mezcla de hachís y vino al que llamó “mario”. Con él podía sumir a los enfermos en un estado de sueño profundo, como si estuvieran “embriagados o muertos”. Su fama fue tal que tras su muerte, fue divinizado como el dios de la medicina.
Un importante documento en el que se describen hasta 365 remedios, fundamentalmente vegetales, es el del Emperador Amarillo; que es ampliado sucesivamente hasta abarcar varios volúmenes yllegando a enumerar 1871 en el Último. Entre estas sustancias destacan algunas muy utilizadas en nuestros días como el alcanfor o la efedrina.
Entre los tratados médicos de la época encontramos el Su-We, sobre principios médicos y causas de las enfermedades; y el Ling-Chau, o verja mágica, dedicado a la acupuntura y la moxibustión. Otros textos destacables son el Canon médico, o Huang Nei Jing, sobre Acupuntura; o el Nan jing o “Clásico de los casos difíciles”, en el que describe ocho canales extraordinarios y reporta el caso de un hombre que se despierta de un estado de coma tras un tratamiento con acupuntura y moxibustión. Estas dos técnicas de curación son muy características de la medicina oriental y se alejan mucho de los métodos más preconizados en occidente, a base fundamentalmente de sustancias vegetales y minerales.
La acupuntura se basa en la teoría de que en los organismos vivientes existen una serie de corrientes o flujos de energía. Estos flujos se descompensan cuando se produce la obstrucción de un Jinluo o canal, produciéndose una descompensación energética, lo que sería la causa de la dolencia o enfermedad. Así la acupuntura, y el gran conocimiento anatómico y de estructuras que poseían los médicos chinos, se utilizaron para tratar el dolor operatorio y con otros fines menos benévolos como las torturas o las ejecuciones.
La moxibustión en cambio se basaba en la utilización de montoncitos de hierbas, que se colocaban sobre puntos específicos y se quemaban. La quemadura infligida solía hacer olvidar al paciente el dolor anterior. Si embargo puede ser que esta técnica sirviera de inspiración y derivara en el uso del cauterio controlado por parte de los árabes.
El mundo Greco-Romano
EDAD MEDIA: LA “ESPONGIA SOMNÍFERA
El método anestésico mas característico de la Europa cristiana durante la Edad Media- aparte del uso de la magia y la religión- es la llamada “espongia somnífera”, cuya primera mención aparece en los escritos de la famosa Escuela de Salerno, en el Antidotarum de Nicolás Praepositus (s XII) :
“Tomad opio tebaico, jugo de beleño, bayas de moras todavía verdes, granos de lechuga, jugo de cicuta, adormidera, mandrágora, yedra... metedlo todo en un recipiente y sumergir allí una esponja de mar (...) Dejad esto al sol durante unos días (...) Cuando tengáis necesidad de ella, humedecedla con agua no muy caliente y ponedla bajo las narices del enfermo que se dormirá rapidamente. Luego si quereis despertarle aplicadle el jugo de la raiz del hinojo y se despertará enseguida”.
Pero estos métodos no eran infalibles. En el siglo XIV, en su libro Quirurgia Magna, el cirujano francés Guy de Chauliac (1300 – 67) advierte de los peligros del uso de la “espongia somnífera”: asfixia, congestión e incluso la muerte. Se descubrirían tambien los riesgos de otras sustancias como el opio.
Gabriel Fallopius, discípulo de Vesalio afirmaría : “si los soporíferos son débiles no ayudan; si son fuertes son demasiado peligrosos.” El uso de estas sustancias conllevaba riesgos muchas veces mortales, y la mayoría de las veces eran insuficientes para hacer desaparecer el dolor.
La escopolamina (alcaloide presente en las plantas solanáceas)combinada con otras sustancias es usada hoy en día como premedicación. Además la presencia de la “papaver somniferum” (planta del opio) y de raíces de mandrágora en el escudo de la actual Asociación de Anestesistas, nos recuerda el enlace con el pasado.
S.XVII –S.XIX: “MESMERISMO” Y NEUMOTERAPIA
Aunque las hierbas, como hemos dicho, se seguirán usando; en el siglo XVIII, con la Ilustración, aparecen en Europa dos formas de hacer desaparecer el dolor: una basada en la dualidad cuerpo-alma y su intercomunicación, y otra basada en la química de los gases que tuvo un gran impulso durante aquellos años.
El gran artífice de la primera corriente fue Mesmer. Así en un principio, poniendo dos imanes a ambos lados del paciente, dejaba que la energía fluyera “cósmica, universal, misteriosa y eterna”. Más tarde y espoleado por el éxito que cosechó (era muy conocido en París, por entonces capital de la cultura) simplemente les señalaba y decía”!fuera el dolor!” para curar a los enfermos. Fue muy bien recibido por la élite parisina y era considerado un “generador de energía humano” por algunos, y un charlatán por otros, entre estos la mayor parte de la comunidad científica que nunca acepto el mesmerismo.
Es en esta época cuando hay importantes avances en el campo de la química. Hombres tan conocidos como Boyle, Cavendish o Lavoisier abrieron camino al descubrimiento con sus trabajos sobre la química gaseosa. Priestley ensayó sobre sí el efecto del O2 y lo recomendó a la medicina. Nace la Neumoterapia que pretendía curar enfermedades mediante la inhalación de gases como el N2O2 o H2. El NO era considerado peligroso y apenas se usaba.
Pero alguien se atrevió a probarlo: Un joven ayudante de cirujano llamado Humphry Davy. Éste experimentó (por placer) con el NO y mas tarde lo utilizó cuando le extirparon una muela del juicio. No fue hasta mas tarde en su libro Chemical and Philosofical Researches Oxide and its inhalation donde llama la atención sobre sus propiedades analgésicas; y ya en Medical Vaporis lo recomienda para la cirugía: “Como el óxido nitroso, en el máximo de la acción, parece ser capaz de colmar el dolor físico, podría ser usado con ventaja durante las operaciones quirúrgicas, en las que no se produzca gran efusión de sangre”, pero tampoco lo proclamó con gran énfasis y su mensaje quedaría en el olvido. El uso de este gas en la medicina tendría que esperar.
Sí tuvo éxito, sin embargo, en un ambito totalmente distinto. La “intoxicación alegre” la euforia y jocosidad que provocaba el gas seria utilizado en fiestas y juergas, por ello se le conocería como “el gas hilarante” o Laughing Gas.
Sería en una de estas ferias en las que el público inhalaba el NO cuando surgió la primera chispa de la moderna anestesia:
Era el 10 deDiciembre de 1844, un hombre que había inhalado el gas y disfrutaba de susefectos se golpeaba la pierna sin sentir nada. Fue un detalle insignificante que pasaría desapercibido para todo el mundo menos para una persona, Horace Wells un joven dentista que por entonces contaba con apenas 29 años. Éste comenzó a experimentar con el gas, primero consigo mismo y mas tarde en sus pacientes. Por fin alguien consideraría seriamente la idea de utilizar este gas para aliviar el dolor en intervenciones quirúrgicas, y lo intentaría llevar a cabo. Era la primera fase de una reacción en cadena, pero el siguiente paso habría de esperar pues Wells no lograría convencer a la comunidad médica, entonces muy conservadora.
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